Cómo empecé en esto: beca, casualidad y analítica web
Nadie estudiaba para ser analista digital. Yo desde luego no lo hice. Te cuento cómo acabé en este mundo casi por accidente y qué he aprendido en el camino.
Si me hubieran dicho en primero de carrera que acabaría trabajando en analítica digital no habría sabido ni de qué me estaban hablando. El término, en 2006-2007 apenas existía y desde luego no era algo que se estudiara en Ingeniería Técnica en Informática de Gestión en la Universidad de Oviedo, o al menos yo no había visto ni siquiera alguna optativa o asignatura de libre configuración acerca de esto.
Y sin embargo aquí estoy, más de catorce años después, escribiendo sobre ello.
La carrera
Estudié Ingeniería Técnica en Informática de Gestión en la Universidad de Oviedo. Una carrera con una base técnica sólida (metodología de la programación, bases de datos, sistemas, redes, sistemas operativos, estructura de datos,…) pero con una orientación clara hacia la gestión y los sistemas de información empresarial.
No era el perfil típico del informático puro que quiere programar videojuegos o construir sistemas operativos. Me interesaba más la parte de cómo la tecnología resuelve problemas reales en las organizaciones. En aquel momento al inicio de la carrera universitaria, no sabía muy bien que estudiar, tenía varias cosas en la cabeza (ingeniería industrial, ingeniería civil, marina civil,…) pero tenía claro que no quería estudiar lo de los años anteriores en la ESO y el Bachiller, quería algo diferente. Y por su puesto, cuando elegí informática no sabía que eso me iba a llevar exactamente donde he acabado.
La carrera fue larga, un año más de lo previsto, como le pasa a mucha gente. Yo estaba trabajando de madrugadas como reponedor en un centro comercial para poder conseguir dinero para costearme año a año la matricula (si no conseguía beca) y de tardes hacía unas prácticas remuneradas por mi propia facultad. En donde hacía de becario en la universidad laboral, básicamente controlábamos los equipos informáticos de la universidad al completo y asistíamos a cualquiera que necesitase ayuda con un PC, un proyector,…
Y luego estaba el costear todo eso que hacemos los jóvenes, sobre todo en verano (como dice Extremoduro “salir, beber, el rollo de siempre…”). Cuando me quedaba un año para terminar, con algunas asignaturas pendientes y el proyecto de fin de carrera por delante, llegó algo que lo cambió todo.
La beca que lo cambió todo
La Fundación Universidad de Oviedo gestionaba becas de prácticas en empresas para estudiantes universitarios. Una de esas becas era para una empresa que necesitaba a alguien con perfil junior con base técnica para trabajar en su departamento de analítica digital.
Analítica web. Eso ponía en la descripción. No tenía muy claro qué era exactamente, pero sonaba interesante y tenía perfil técnico suficiente para optar a ella. Así que apliqué y mandé toda la información requerida por la FUO y la empresa.
Al cabo de unas semanas/meses, recibí una llamada mientras estaba caminando por la universidad laboral y tras asistir a un profesor en una de las aulas. En la llamada me decían que si recordaba haber enviado esta solicitud y que el siguiente paso era ir a la empresa un día por la tarde y allí me dirían que debía hacer. Yo estaba trabajando de tardes y recuerdo que tuve que cambiar el turno con un compañero para poder ir el día indicado.
Cuando llegamos allí, vi salir algunos trabajadores que acababan su jornada y vi también bastantes otros candidatos, igual eramos 10. Al entrar nos habían habilitado unos puesto y nos explicaron un poco lo que buscaban y que se iba a realizar una prueba técnica para ver que capacidades y/o conocimientos teníamos. Recuerdo que era una web en donde había que revisar su código fuente y detectar que se estaba midiendo en ella, para con toda esta información realizar un informe en word que explicara los puntos a cubrir por esa medición.
Yo recuerdo flipar y decirme a mi mismo: “¿perdona? ¿existe una forma de monitorizar al usuario con código integrado en la web?” No tenía ni la más remota idea… cuando abrí el código fuente de esa página empece a leer intentando encontrar algo que me diera pistas. Empecé a ver cosas como s.pageName=”…”, s.hier1=”…”, s.prop1, s.eVar1, s.products, s.events=“event1,purchase”,… con valores atribuidos y luego una llamada a una función “t”, sí “s.t()” y dije… por aquí podemos rascar algo. Así que me puse a buscar todo lo que tenía ese objeto “s”, dónde se declaraba, que cosas tenía definidas, que más funciones había sobre el (s.tl() en algunos enlaces encontré) y luego la verdad me puse con el informe a escribir lo que veía, sin más, echándole ¿morro? ¿carácter? ¿huevos? … la verdad, no tenía nada que perder así que fui rellenando y rellenando aquel documento con cosas, hasta que dijeron se acabó el tiempo debéis alojarlo en esta carpeta de la red interna y os llamaremos.
Después de unos días nos llamaron para unas entrevistas personales, luego ya nos dijeron quien íbamos a empezar y que condiciones teníamos. Y así empecé, como veis fue completamente aleatorio. Podría haber caído en cualquier otra beca: desarrollo de software, soporte técnico, gestión de sistemas,… pero caí en esa. Y esa casualidad definió los siguientes catorce años de mi vida profesional.
Los primeros días
Recuerdo perfectamente la sensación de los primeros días. Herramientas que no conocía, conceptos nuevos, una forma de trabajar completamente diferente a lo que había aprendido en la carrera.
Google Analytics era la herramienta principal, pero no en mi grupo de trabajo. En mi grupo de trabajo era Omniture SiteCatalyst (Adobe Analytics), lo que conllevaba además más especialización y tener menos información disponible por internet acerca de su funcionamiento.
En el caso de Google Analytics, en aquel momento, era una versión muy diferente a la actual. Una versión anterior incluso a Universal Analytics, que en la salida de Universal Analytics empezó a llamarse Google Analytics Classic y que tenía una forma de integración muy similar a lo que hoy es la forma de añadir Matomo o Piwik Pro a tu sitio web. La interfaz era más simple, las capacidades más limitadas, pero el concepto era el mismo: entender qué hace la gente en una web y por qué.
Lo que más me sorprendió fue darme cuenta de que la mayoría de las empresas tenían los datos delante y no los miraban. O los miraban sin saber muy bien qué estaban viendo, había un espacio enorme entre tener datos y saber qué hacer con ellos.
Ese gap no ha desaparecido y catorce años después sigue siendo uno de los principales problemas del sector, aunque cada vez la gente es más consciente de los datos, aún no todas las empresas están maduras en cuanto al uso de los datos y la importancia de la correcta implementación.
Por qué me enganché
Me enganché rápido. La combinación de técnica y negocio era exactamente lo que me había gustado de la carrera sin saber que lo estaba buscando.
No era solo programar, era entender por qué los usuarios hacen lo que hacen, qué barreras encuentran, qué les convierte. Era traducir comportamiento humano a datos y datos a decisiones. Era resolver problemas reales con información real.
Además era un campo nuevo, en 2010-2011 la analítica digital en España estaba en pañales. Había poca competencia, poca formación, pocos referentes y eso significaba que aprender rápido, y bien, te diferenciaba enormemente y así fue como la propia empresa creció de forma exponencial situándose en un referente a nivel España (y más tarde Europa).
Lo que la carrera me aportó
A veces me preguntan si la carrera me sirvió para trabajar en analytics. La respuesta es sí, aunque no de la forma que esperaba.
No me sirvió por las herramientas específicas, obviamente no estudié Google Analytics ni tag management, pero me sirvió por la forma de pensar. La lógica de los sistemas de información, el pensamiento estructurado, la capacidad de entender cómo fluyen los datos entre sistemas, la comodidad con lo técnico cuando otros se bloqueaban.
Ingeniería Técnica en Informática de Gestión resultó ser, sin saberlo, una preparación bastante buena para acabar en analítica digital.
Lo que nadie te cuenta al empezar
Que vas a estar aprendiendo constantemente. El sector cambia tan rápido que lo que aprendes hoy puede estar obsoleto en tres años. Google Analytics Classic y Universal Analytics desaparecieron, Omniture SiteCatalyst cambio de manos a Adobe y con ello cambió todo en lo que se refiere a esa herramienta que ahora es una pata de toda su solución Adobe Experience Platform, aparecieron los gestores de etiquetas (Google Tag Manager, Tealium iQ, Ensighten, Satellite, Adobe Launch, Adobe Data Collection), las cookies de terceros están en el punto de mira, las herramientas evolucionan, los conceptos evolucionan, las regulaciones evolucionan.
Si no te gusta aprender de forma continua, este no es tu sector.
Que la parte técnica es solo la mitad, la otra mitad es comunicar, convencer y traducir datos a decisiones. He conocido (podría ser yo mismo) analistas brillantes técnicamente que no avanzaban en su carrera porque no sabían explicar lo que hacían, analistas con conocimientos técnicos más modestos que triunfaban porque sabían contar historias con datos y también, hoy en día, antes no era así, gente que simplemente siendo bueno técnicamente prefiere no irse al lado de comunicación, de forma que su progresión está más limitada por el retorno de inversión que esto tiene para una empresa. Digamos que tiene más visión de valor alguien que vende, que alguien que ejecuta, aunque el que ejecuta sea el que da sentido a todo lo que se prometió al cliente.
Como veis la casualidad importa más de lo que nos gusta admitir. Yo caí en una beca casi al azar y eso definió mi carrera, no hay un camino único, ni correcto, para llegar a donde quieres estar. A veces el camino lo encuentras andando y a veces un camino por el que llevas tiempo transitando no es el adecuado para ti. En ese caso, simplemente toma un desvío, sigue adelante con tu vida y disfruta de lo que haces porque sin disfrutar seguro que no va a ir bien.
¿Cómo llegaste tú al mundo del analytics o el marketing digital? Me interesa tu historia, cuéntamela.